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martes, 1 de agosto de 2017

Lo que debes saber sobre los implantes “carabelitas”

Un implante es un dispositivo médico diseñado para ser colocado en un paciente para asistir en una tarea específica, sea la estética, la funcional, la curativa o la regenerativa. Todo implante conlleva un proceso de diseño, manufactura, prueba y comercialización, un proceso que garantiza que el producto final será un dispositivo que al paciente solo le dará beneficios y que las tasas de riesgo sobre su uso sean muy bajas.

El diseño de un implante, por lo general, incluye a los mismos médicos especialistas más experimentados en los campos correspondientes y a la vez cuentan con el apoyo de un ingeniero biomédico. Los diseños correspondientes tienden a ser el resultado de un análisis profundo sobre lo que los pacientes necesitan y el mercado aun no cubre, o una mejora a un producto ya existente. La manufactura se realiza bajo las normas más estrictas de producción industrial, siguiendo estándares internacionales y la materia prima de óptima calidad (acero inoxidable, titanio, PEEK, e.t.) para asegurarse que el producto terminado tenga las características adecuadas de resistencia a la fatiga, flexibilidad o rigidez, biocompatibilidad, resistencia a la corrosión, características anti infecciosas y otros. La prueba tiende a ser la etapa más crítica de este proceso; en este momento, el fabricante demostrará que su producto no solamente cumple con estándares mínimos de calidad y manufactura si no que su uso en humanos ha sido probado y que el producto no conlleva ningún riesgo al implantarse en un paciente. Este proceso será supervisado, por lo general, por una agencia reguladora (FDA en E.E.U.U, EMA en Europa) u organismo rector de salud del país, siendo las antes mencionadas las más importantes a nivel mundial. Por último, la comercialización será llevada a cabo por una compañía que puede o no ser el mismo fabricante, siguiendo las normas y estándares que debe conllevar cualquier procedimiento en medicina, incluyendo el seguimiento a cada implante colocado.

Y entonces llegan los “carabelitas”.

Un implante carabelita no es más que un dispositivo médico fabricado con medidas de calidad pobres o que busca ser una copia económica de un implante ya fabricado. Si hacemos referencia al 2do párrafo es fácil entender como un fallo en cualquiera de las etapas del proceso puede representar un riesgo para el paciente, que al final será el usuario definitivo del implante. Veamos algunos ejemplos:
  • ·         Un fallo en diseño puede hacer que el implante final no ajuste a la anatomía del paciente, o a la función que debe ejecutar, y al colocarlo el paciente quede con dolor o molestias, o sin poder hacer una función normal;
  • ·         Un fallo en manufactura se puede apreciar como un producto que al someterse a un estrés mínimo se rompa por fatiga, ya que la materia prima utilizada no era de la calidad adecuada;
  • ·         Un fallo en el período de prueba puede hacer que un implante con potencial de producir infecciones salga al mercado sin conocerse, ya que alguien fue negligente al presentar la data; y
  • ·         Un fallo en la comercialización, por más sencillo que parezca, se ejemplificaría como el paciente que está en el quirófano, anestesiado, y debe posponerse la cirugía ya que la compañía o casa comercial no llevo el producto a tiempo. Aquí la carabelita es la compañía.

De estos tenemos ejemplos todos los días: implantes hechos en china como copias de grandes compañías americanas solo para no invertir en el proceso de diseño, compañías extranjeras que fabrican sabiendo que la materia prima que usan no es la más adecuada o cuenta con un mínimo de calidad para fabricar es tipo de implante, negligencias burocráticas en fases de prueba por pura presión económica para que un implante pueda salir al mercado rápido, y compañías que ponen solo sus intereses económicos por delante de la salud de un paciente; esta última es la peor.

Puedes tener un implante con calidad cuestionable siempre y cuando lo comercialices entendiendo los límites que el mismo puede soportar; puedes saber que tu implante tiene el riesgo de producir infecciones, no lo uses en pacientes diabéticos e inmunodeprimidos; puede que tu implante sea una placa no bloqueada, pero por el paciente ser osteoporótico y necesitar un implante bloqueado no se lo vendes; en fin puedes tener un implante cuestionable, carabelita, pero tener un modelo de negocio serio, y esto mejora las cosas.

Pero en nuestro medio se ve de todo: compañías buenas con implantes de última generación, compañías buenas con implantes malos, compañías malas con implantes buenos y por ultimo las compañías malas con implantes carabelitas, a estas hay que tenerle miedo.

Al final todo es cuestión de precio, ¿que es más caro o más barato? Dice un refrán popular que lo barato sale caro, y en este caso es así también. Imagina que llevas a un paciente a cirugía con la primera compañía, la seria con el implante bueno, en este caso el paciente por lo general se operará cuando necesite operarse, sin retrasos, y tendrá un implante que cumplirá su función con una tasa mínima de complicaciones, mayor inversión económica, pero un excelente resultado. Si optamos por la última opción, la compañía mala que vende implantes carabelitas el paciente puede prolongar su estancia en el hospital (se tiende a ser irresponsable con la programación) y el chance de que se complique o en la cirugía o en el postquirúrgico también es mayor, menor inversión inicial, pero más gastos asociados y un resultado que puede no ser favorable.

Ahora, puedes tener el mejor implante del mundo y aun tener complicaciones, esto es estadístico, la pregunta aquí es, ¿Qué hace la compañía distribuidora en estos casos? Una compañía seria, con un suplidor de calidad, tendrán un protocolo para el manejo de las complicaciones que por lo general conlleva a un proceso de evaluación del implante que falló en las instalaciones de manufactura y una determinación de la causa del fallo: mala técnica quirúrgica, mala elección del implante, mala calidad del implante o factores asociados al paciente. Esta capacidad de responder ante una complicación afianza más la relación entre el proveedor, la compañía, el médico y el más importante, el paciente, ya que el paciente tendrá la garantía de que hay manos responsables cuidando de él.

En resumen, los implantes salvan o mejoran vidas todos los días, la cuestión está en saber quién te suple lo que usas, qué proceso sigue ese fabricante para producir ese dispositivo, quién lo hace llegar al tu cirugía y qué tipo de responsabilidad tiene para contigo, como paciente. Recuerda que al final del día, es tu cuerpo que recibe el implante, eres tú quien necesita de la ayuda de los profesionales de la salud, y tienes el poder de decidir lo que se usa en tu cuerpo.

¿Cuál es tu decisión?



lunes, 30 de septiembre de 2013

Residente, literalmente. (No corregido)



"Clavado 12 horas", es una de las expresiones que muchos temen escuchar durante sus años de estudio en el internado y la residencia. Los castigos de horas han sido por un largo tiempo el arma de disciplina para aquellos ofensores en los programas académicos hospitalarios, al punto que para algunos es un orgullo decir "sali del internado sin que me clavaran 1 sola vez", demostrando una trayectoria impecable, o al menos una aparente.

En la mayoría de los programas de residencia de nuestro país aun persiste el sistema de disciplina militar. Actitudes como el ponerse de pie si entra un superior (sin importar el trabajo que se este realizando), o el no dirigirle la palabra a un residente de 3er año si se es uno de 1er año (sin importar la urgencia del mensaje) son actitudes que aun se implementan en varios hospitales de nuestro país, y de ser violadas, pueden traer como consecuencia un castigo.

Recuerdo en uno de mis primeros servicios en la rotacion de cirugía que estaba arropado en historias clínicas en una unidad intensiva, cuando entro una persona que no conocía en ropa de cirugia y dijo: "entonces, ¿por la puerta no acaba de entrar nadie es?, párense.", honestamente no entendía que pasaba. Me paré y me enteré luego que ella era R3 de cirugía general y se había ofendido porque no me paré de mi asiento en señal de respeto. Me salvé de esa clavada porque demostré buenas aptitudes académicas en ese mismo momento.

Las "clavadas" siempre me hicieron preguntarme ¿que tan efectivo puede ser un estudiante (que al final es lo que todos somos) que se pase 2 días completos en un hospital? De por si, los residentes tienen tanta carga de trabajo que apenas tienen tiempo para hacer revisiones bibliográficas. No es raro encontrar algunos que no serán capaces de responder preguntas básicas de fisiología, no porque no sepan la respuesta, si no porque tienen tantas cosas en la cabeza que no tienen la capacidad de razonar un mínimo para pensar en una respuesta. Si a esto agregamos la falta de horas de sueño, tenemos a alguien muy poco productivo, algo no aceptable, especialmente en un ambiente en donde se manejan vidas humanas en un día a día.

Varíos estudios internacionales han hablado y presentado datos sobre los efectos que tiene la deprivación de sueño, no solo en los seres humanos en general, si no en los residentes médicos específicamente. Todos llegan a la misma conclusión: la deprivación de sueño lleva a una disminución en funciones cognitivas, pensamiento lógico, toma de decisiones, capacidad de atención y la capacidad de manejo de instrumental, crucial para los cirujanos.

En el mismo renglon, el Consejo de Acreditacion de Educación Medica Graduada recomienda que los residentes tengan parametros específicos de descanso, los cuales incluyen: un limite de 80 horas semanales (incluyendo los servicios), no mas de 24 horas de trabajo continuo, mínimo un dia libre de toda responsabilidad cada 7 dias, y servicios con por lo menos 3 días de separación.

Con todo esto a su favor, ¿por que resulta tan dificil para los consejos de educación de los hospitales cambiar los procesos antiguos? Quizas lo que hace falta es el cambio de mentalidad en el sistema completo y que se le dé el valor real que tienen los efectos negativos sobre las horas excesivas de trabajo forzado.

A la fecha, no recuerdo ver a un estudiante de colegio "clavado" por irresponsabilidades, así como tampoco tengo memoria de un estudiante universitario "clavado" por no cumplir con una asignación. El residente es un estudiante matriculado. El residente tiene bajo su responsabilidad la vida de pacientes, algunos mas delicados que otros. 

¿Se sentiría un paciente cómodo sabiendo que quien manejará su caso es alguien con capacidades neurológicas disminuidas y una mano temblorosa? No solo se debe pensar en el residente, si no tambien en el paciente que sera afectado por el manejo del residente. 

Realmente es un tema delicado pero uno que debe ser atendido con prontitud, pues estos médicos serán los próximos especialistas, y con una preparación deficiente, ¿qué se espera de su desempeño profesional?